CONSTRUIR CON MADERA DONDE NO HAY ESPACIO: TRIKÅFABRIKEN

Este ritmo de vida frenético, la necesidad de inmediatez constante y la escasez de oportunidades laborales propician que más y más gente se traslade a las ciudades, el espacio sea cada vez más preciado, y añadir volúmenes a los ya existentes se convierta en una gran alternativa. En todo ello, la madera cobra un gran valor, en parte porque es un material ligero, pero también por su rapidez en la construcción.

Un claro ejemplo de este proceso de transformación edificatoria es el edifico más antiguo de Hammarby Sjöstad (Suecia). Una propiedad industrial única, que se ha reconvertido en un inmueble de oficinas próspero, moderno y sostenible desde el punto de vista medioambiental, preservando y mejorando el carácter industrial característico de la fábrica. Un proyecto de oficinas que ejemplifica cómo la arquitectura contemporánea puede vincular el pasado con el presente, al tiempo que incorpora una nueva perspectiva a la ciudad.

Trikåfabriken está situado en un antiguo barrio industrial, una zona de Estocolmo que se ha convertido en un distrito modelo en cuanto a sostenibilidad y renovación urbana. Construido en 1928, el edificio original de ladrillo ha sido cuidadosamente renovado, añadiéndole a la planta baja cinco más de armazón de madera, todo ello abrazado por una fachada de acero corten. Para resaltar el límite entre lo antiguo y lo nuevo, una hilera de paneles de cristal de una sola planta separa el edificio original de la ampliación.

Los rasgos innovadores de este proyecto son la estructura de madera maciza, el tejado de casetones corte y el modo en que lo antiguo y lo nuevo se integra en un único cuerpo, son técnicas que pueden inspirar a futuros proyectos.

Contando emisiones

La sostenibilidad era una prioridad absoluta en este proyecto. Conservar la mayor parte del edificio existente y elegir una estructura de madera para llevar a cabo esta ampliación era primordial. La construcción con madera no solo aportaba diligencia al proyecto, sino que durante la fase de construcción y a lo largo de su vida completa añadía valor al ciclo de vida. La estructura de madera de Trikåfabriken generaba un 50% menos de CO2 que si se hubiese ejecutado en acero u hormigón. Pero, además, al derribar selectivamente y seleccionar la madera para este nuevo volumen, las emisiones de dióxido de carbono fueron un 95% menor que si inicialmente se hubiese demolido por completo la edificación y se hubiera construido una nueva, desde cero, con hormigón y acero. Como ya sabemos la madera es un material renovable con un ciclo de vida naturalmente cerrado y neutro en carbono. En línea con lo que se solicita desde el Parlamento Europeo, convertir el sector de la construcción con madera en un sumidero de carbono y no en una fuente del mismo. Además, la ligereza de la madera permitió reducir el peso de este nuevo cuerpo, disminuyendo la necesidad de reforzar los cimientos, rebajando la utilización de materiales no sostenibles, y de tocar la fábrica existente.

El resto de los materiales de construcción se escogieron teniendo en cuenta el diseño, la construcción, el mantenimiento y la reparación. Obteniéndolos de manera responsable, con un bajo impacto a lo largo de su vida útil, incluyendo su extracción, procesamiento, fabricación y reciclado.

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