LA EMPATÍA DE LA MADERA

En la arquitectura nos enfrentamos a diferentes soluciones de proyecto según el programa. No solo atendemos y damos respuesta a planteamientos residenciales, de oficinas o centros comerciales. También proyectamos lugares espirituales, sagrados, ceremoniales o de duelo.

Siempre recordaré cuando era estudiante de arquitectura y un profesor de proyectos, gran persona y profesional, nos propuso desarrollar un velatorio. A priori, si nos ponemos a pensar en el programa de estos espacios, al margen de la forma, debería disponer de unas salas de velación, una capilla o sala multiconfesional, una floristería, cafetería o restaurante, un espacio para servicios de apoyo, una zona cubierta exterior y/o una sala de fumadores y un aparcamiento. 

¿Pero que es la arquitectura? El arte, la técnica de proyectar, diseñar y construir, modificando el hábitat humano, atendiendo al paisaje, el uso, la función y las actividades, emociones y sentimientos de las personas que de ella vayan a formar parte. Por lo tanto, en un lugar de duelo la arquitectura tiene que acompañar y apoyar. Esto se consigue con tacto y prestando atención desde el propio interior de los espacios del velatorio, pero también muy importante desde su llegada al mismo. Si nos encontramos en un lugar con vegetación, en el cual la naturaleza, en la medida de lo posible, nos acompañe hasta el punto final, siempre será menos estresante, más agradable. Si debemos realizar un recorrido a pie en un ambiente sosegado o si disponemos de un espacio exterior sereno, próximo a este lugar, todo favorecerá a que nuestro presente y recuerdo de ese tiempo sea menos complejo. Al fin y al cabo, debemos dar respuesta a una necesidad en un espacio cargado de gran espiritualidad, de una existencia sencilla y sagrada, el cual nos invita a la reflexión.

Más de una vez nos ha tocado asistir a estos espacios de duelo, para acompañar a familiares y amigos. Cada vez que lo hago no puedo dejar de pensar en los razonamientos que nos hizo aquel profesor, enfatizando en la empatía, que cómo responsables de ese tipo de proyectos debíamos tener con las personas que puntualmente allí se iban a reunir. Me detengo y pienso si el trayecto que he hecho hasta ese lugar me ha ayudado a calmarme o si ese espacio no está agravando mis emociones.

A menor escala, pero con ese mismo sentimiento de comprensión arquitectónica y en relación con la construcción con madera, este material noble y cálido, a continuación, te presento dos grandes proyectos de cercanía y sosiego. 

Nossa Senhora de Fátima Chapel

La capilla está dedicada a Nuestra Señora de Fátima y se inspira en la vida al aire libre, las tiendas de campaña y en la sobriedad y sencillez de las construcciones y el estilo de vida rural. 

La ubicación elegida es privilegiada, en una zona de meseta, rodeada de un entorno natural, con una magnífica vista panorámica, la cual favoreció el diseño de este proyecto.

La experiencia espacial comienza con el recorrido de acceso a la capilla, un paso gradual a un ambiente más introspectivo. Este espacio está delimitado por una valla de madera, compuesta de postes espaciados, suficiente para delimitar el espacio, pero abierta, mostrando una capilla disponible para todos los que pasen por allí.

La capilla fue pensada como una gran tienda de campaña, con las puertas abiertas a todos, en todo momento: un punto de acogida constante para el refugio, la contemplación y la introspección. Su forma, muy sencilla, como una tienda clásica, está formada por un tejado a dos aguas, adaptado para recibir a todos. La estructura da la bienvenida a las personas en la zona de entrada, donde el volumen es más bajo y estrecho, más cercano a la escala humana y se extiende hacia delante y hacia arriba, elevando a la persona a algo superior. Todo ello, en contraposición a un gran telón de fondo, el cual amplifica estas sensaciones. 

La orientación este/oeste de la capilla permite que el amanecer ilumine su espacio interior, y que el atardecer llene el lugar de una inmensidad de colores, tonos y ambientes, despertando la mirada y sosteniendo la disposición arquitectónica.

La estructura de madera y zinc da un aspecto exterior sencillo y protector, creando un ambiente interior acogedor. La estructura de la cubierta está sostenida por 12 vigas de madera que revelan la sencillez y la verdad constructiva. Con una longitud total de 12 m, la estructura alcanza su punto más alto a los 9 m.

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