MADERA AUTO MOLDEABLE, LA RETORCIDA TORRE DE URBACH

Si contemplar el paisaje es apreciarlo, esta retorcida torre logra a la perfección convertirse en un estimado símbolo.

En Urbach, un pequeño pueblo al este de Stuttgart, se alza una auténtica referencia en dos temas: por un lado, es una de las 16 estaciones diseñadas para la expo paisajística Remstal Gartenschau 2019 (aquí encuentras por qué 16 y dónde están) y por otro, se trata del primer edificio en el mundo construido con madera auto moldeable.

¿Madera que se autoforma?

Así es, la madera se puede auto moldear. También se le llama madera programada, o lo que es lo mismo, aprovechar las propias dilataciones y contracciones de la madera para su moldeado.

La madera es uno de los materiales de construcción más tradicionales, y aún así siguen surgiendo formas innovadoras de trabajarla. Gracias a su maleabilidad se construyeron cubiertas de grandes luces, cúpulas y mobiliario, como hacía el diseñador-carpintero Michael Thonet para fabricar las famosas sillas Thonet a base de madera curvada y que tanto éxito tienen. O esta torre.

La mayoría de los métodos convencionales de deformación de la madera comparten una característica: requieren altas fuerzas mecánicas, lo que implica maquinaria pesada y una gran cantidad de energía. Thonet, por ejemplo, usaba vapor de agua y grandes prensas de bronce.

Pero estos son los métodos tradicionales, la torre de Urbach se construyó aprovechando el punto débil de la madera, su maleabilidad.

Haciendo de la debilidad la ventaja de la madera

La desventaja de la madera es la variación de forma que sufre dependiendo de su grado de humedad: puede hincharse o contraerse hasta un 10% en la dirección perpendicular a las fibras. Por eso se somete a secado, para evitar grietas y deformaciones indeseadas.

¿Y si se sacara provecho a esta desventaja de la madera? ¿Cómo hacerlo?

Mediante su ‘programación’ se le puede dar una forma permanente, es decir, aprovechando esos movimientos naturales para que adquiera el perfil deseado. O como el equipo de investigación lo llamó, activando un comportamiento de autodeformación planificado.

Para lograr que se doble justo lo necesario es indispensable calcular con precisión el comportamiento de la madera mediante simulaciones digitales.

Palabra mágica: Bilayer

La parte fundamental de este proceso para torcer la madera es el bilayer o doble-capa: se unen entre sí dos capas de madera que crea un elemento plano con un alto grado de humedad natural. Lo importante es que las capas se colocan con las fibras en perpendicular entre ellas. Así se consigue que el bilayer se curve tanto en la dirección de las fibras -debido a la resistencia- como en dirección perpendicular -debido a la contracción-.

Según sea el grosor del elemento de madera, la orientación de los anillos de crecimiento, su construcción en capas y el contenido de humedad, se puede determinar de antemano la deformación deseada y ‘programarla’. Esto logra una curvatura predefinida precisa incluso en casos donde se trabaja con componentes de gran tamaño, gracias a modelos y simulaciones digitales.

Y la mejor parte, la curvatura conseguida en la madera se queda de forma permanente, porque no existen fuerzas de restitución.

Delgada, ligera, retorcida

Desde fuera, lo que ves son las líneas claras y elegantemente curvadas de la torre. La forma que tiene y el espacio interior hace que parezca una concha. Esa, junto con la madera, es la parte orgánica. Y la torsión precisa de la madera es la parte del diseño digital minucioso.

Como acabado exterior, queda a la vista una capa de madera de alerce tratada con dióxido de titanio (el mismo que está presente en las cremas solares), que la protege de la radiación y los insectos. Casi imperceptible al principio pero que con el tiempo irá adquiriendo un tono blanquecino.

Cuando entras en la torre, la curvatura convexa de las piezas hace que la madera parezca casi un tejido con caída. Incluso se pliega como si fuera una cortina para crear la zona de acceso y el mirador donde se abre a las vistas que tiene a todo el Valle del Rems. En la parte superior, para reforzar ese efecto textil de láminas de madera que caen hasta el suelo, se encuentra una entrada de luz cubierta por policarbonato transparente.

La base tiene un radio de 4 metros exactos, siendo 3 metros en la coronación y estrechándose hasta los 1,6 metros en la parte intermedia.

A destacar, todaslas piezas tienen un grosor homogéneo de sólo 90 milímetros y una altura total de 14,2 metros, resultando una relación entre altura y espesor de 160:1. Esa esbeltez no es un problema aún estando la torre en una colina expuesta al viento.

Esto fue en gran parte factible gracias a la geometría de la torre, que permitía también una gran optimización de la cantidad de madera necesaria (tiene un peso final de sólo 38 kg por metro cuadrado). La mano en el estudio digital previo y la creación de modelos a escala se nota.

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